La industria es, históricamente, un motor esencial de crecimiento económico, innovación tecnológica y generación de empleo. Sin embargo, su peso relativo en la economía de España y de muchos países latinoamericanos ha ido disminuyendo en las últimas décadas, lo que ha generado preocupación sobre la capacidad de ambos espacios geográficos para competir en un entorno global cada vez más exigente.
Hoy, tanto España como Latinoamérica tienen ante sí un desafío común: reimpulsar su política industrial para reforzar la resiliencia, la sostenibilidad y la competitividad, y hacerlo además en un contexto marcado por la transición energética, la digitalización y las crecientes tensiones geopolíticas.
España: entre el reto y la oportunidad
En 2023, la industria española representaba apenas el 14,7% del PIB, muy por debajo del objetivo europeo del 20%. A esto se suman otros desafíos estructurales:
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Un tamaño empresarial reducido, con predominio de pymes poco internacionalizadas.
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Una fuerte dependencia energética, que limita la autonomía estratégica.
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Una internacionalización menor que la de otros socios europeos.
Ante esta realidad, España ha puesto en marcha una Política Industrial con horizonte 2030 y ha incorporado la industria como eje central en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. También destacan los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTEs), que buscan dinamizar sectores clave como la movilidad sostenible, la salud de vanguardia, el hidrógeno verde o el microchip.
Ejes estratégicos de la política industrial española
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Digitalización e Industria 4.0: incorporar big data, inteligencia artificial, IoT, robótica y ciberseguridad para ganar eficiencia y competitividad.
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Innovación y capital humano: impulsar la I+D+i, atraer talento científico-tecnológico y fortalecer competencias digitales.
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Sostenibilidad y transición energética: avanzar hacia la descarbonización y la economía circular.
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Financiación y tamaño empresarial: facilitar el acceso a recursos y apoyar el crecimiento de las pymes.
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Internacionalización: reforzar la integración en cadenas globales de valor y ganar autonomía estratégica.
En paralelo, la futura Nueva Ley de Industria, que sustituirá al marco regulatorio vigente desde 1992, será clave para adaptar el sector a los retos actuales: transición verde, digitalización, seguridad de suministros y mayor resiliencia.
Latinoamérica: retos compartidos y potencial por aprovechar
Los países latinoamericanos enfrentan problemas similares a los de España, aunque con mayor intensidad en algunos casos:
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Dependencia de materias primas y escasa diversificación productiva.
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Baja inversión en I+D+i y limitada innovación tecnológica en la industria.
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Dificultades de financiación para las pymes industriales.
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Necesidad urgente de avanzar en sostenibilidad y economía circular.
No obstante, Latinoamérica también dispone de sectores estratégicos con alto potencial: energías renovables, automoción eléctrica, agroindustria, semiconductores y servicios tecnológicos asociados a la digitalización.
Para aprovechar ese potencial, los países latinoamericanos están diseñando estrategias de reindustrialización que buscan mayor integración en las cadenas globales de valor y, al mismo tiempo, reducir vulnerabilidades ante choques externos.
La oportunidad de la cooperación iberoamericana
En este contexto, se abre una gran ventana de oportunidad: la cooperación industrial entre España y Latinoamérica.
Ambos espacios comparten retos, pero también fortalezas complementarias. España puede aportar experiencia en digitalización, innovación y transición verde, mientras que Latinoamérica puede ofrecer recursos naturales, potencial energético y mercados en expansión.
Un puente industrial iberoamericano permitiría:
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Impulsar estrategias conjuntas de digitalización y adopción de Industria 4.0.
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Colaborar en proyectos de innovación tecnológica y atracción de talento.
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Avanzar hacia una transición verde compartida, con foco en energías renovables y economía circular.
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Crear un espacio industrial más fuerte, competitivo y resiliente, capaz de generar valor sostenible y empleo de calidad en ambos lados del Atlántico.
Conclusión: una palanca de transformación económica y social
La política industrial ya no puede entenderse como un conjunto de medidas aisladas para sectores concretos. Hoy, constituye una palanca de transformación económica y social, capaz de definir el futuro de la competitividad, la sostenibilidad y la resiliencia de nuestras economías.
España y Latinoamérica tienen ante sí una oportunidad histórica: aprovechar la coyuntura de transición tecnológica, energética y geopolítica para construir juntos un modelo industrial sólido y sostenible.
El reto es ambicioso, pero la pregunta clave es:
¿Seremos capaces de transformar la política industrial en una verdadera estrategia compartida de futuro?
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