Lamentablemente para las empresas afectadas, la gran mayoría de las pólizas de pérdidas consecuenciales contratadas, no cubren las graves consecuencias económicas generadas por el coronavirus, pues no se cumple la condición de la póliza de que las mismas sean consecuencia de un daño material.
En los escasos siniestros cubiertos, hay Aseguradoras que cubren las consecuencias de enfermedades contagiosas, habrá que tener en cuenta las condiciones de la demanda a consecuencia de la pandemia, lo que hará bajar las indemnizaciones en comparación con una situación normal del mercado.
Por otra parte, es evidente que habrá extornos y regulaciones de primas en este 2020 pues la gran mayoría de las empresas aseguradas tendrán una disminución en sus beneficios (utilidades) y gastos fijos con lo que tendrán que recuperar parte de la prima pagada en sus pólizas de PC/ PB.











En los siniestros de incendio algunos bienes quedan destrozados y hay que sustituirlos. Otros en cambio, solo sufren daños parciales que se pueden recuperar.
También suele pasar, en los incendios importantes, que el fuego afecte directamente a una parte del riesgo, y otras partes se vean dañadas por el humo, el calor, el agua arrojada por los Bomberos…
En este supuesto, es rentable hacer intervenir a empresas especializadas en descontaminación y recuperación de equipos tanto mecánicos, eléctricos como electrónicos. Estas empresas, algunas de las cuales son internacionales, deben de intervenir cuanto antes pues los procesos de corrosión y oxidación avanzan día a día.
También, en los casos donde las pérdidas consecuenciales son importantes por la paralización de máquinas e instalaciones claves en el proceso productivo y que tienen plazos de reposición de varios meses, su intervención puede ser muy rentable. En algunas ocasiones se consigue recuperar provisionalmente las máquinas dañadas, las cuales funcionan unos meses hasta que llegan las nuevas, minimizando de esta manera las pérdidas consecuenciales.